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Geraldine Pérez @geraldinedperez

Difteria, sarampión y tuberculosis son algunas de las enfermedades que afectan al pueblo venezolano. El repunte de estas tres enfermedades, que pueden ser prevenibles con vacunas, refleja el debilitamiento de un sistema sanitario que se encuentra al borde del colapso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que en 2015 la cobertura vacunal de los países debió alcanzar al menos 90 % de la población nacional.

En Venezuela los porcentajes de las vacunas presentados por el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) en 2014 fueron los siguientes:

  • TT-TD embarazadas 35%
  • Anti hepatitis b 49%
  • Anti rotavirus 73%
  • Pentavalente 76%
  • Anti haemophilus influenza tipo b 76%
  • Anti polio oral 77%
  • Anti amarilica 77%
  • Trivalente viral 87%
  • BCG 89%

Estas cifras indican que desde hace casi cuatro años el país no cumple con los estándares mínimos de la cobertura vacunal, situación que empeora debido a la censura con respecto a la información sobre la salud.

Desde el mes de agosto de 2007, el para entonces ministro del MPPS, Jesús Mantilla, ordenó la suspensión de la publicación del Boletín Epidemiológico Semanal. Alegó que esa información estaba destinada para uso privado del ente gubernamental.

A finales de ese mismo año, se volvió a retomar la publicación del boletín, pero con deficiencias, hasta que en 2014 volvió a cesar su publicación.

En mayo de 2017 se publicó el boletín correspondiente a la semana 54 de 2016, en el que aparecen todas las cifras de ese año junto a comparaciones con el año anterior. Tras la publicación de estas cifras, el presidente Nicolás Maduro separó de su cargo a la entonces ministra de Salud, Antonieta Caporales.

El presidente de la Sociedad de Pediatría y Puericultura, Huníades Urbina, aseguró que ese boletín permite al gremio de médicos poder tomar previsiones sobre las enfermedades que se están desarrollando en el país y conocer el estatus de salud de los ciudadanos.


Epidemias

Las epidemias en Venezuela comenzaron a desarrollarse desde 2009, cuando se presentó el primer brote de dengue, según la Red de Defendamos la Epidemiología Nacional. Este escenario se ha ido complicando con el resurgimiento de una nueva enfermedad cada año. Pero desde hace un año se empezaron a anunciar los primeros casos de enfermedades prevenibles con vacunas.

La doctora Irene Pérez, especialista en epidemiología, aseguró que las primeras epidemias en el país estaban relacionadas con brotes de las mismas enfermedades en Latinoamérica, pero que actualmente la aparición de enfermedades como el sarampión, están surgiendo únicamente en Venezuela.

“Enfermedades que habían sido eliminadas de la región están reapareciendo en el estado Bolívar”, añadió. La doctora expresó que podían tener relación con la minería ilegal que esta ocurriendo en esa entidad.

En septiembre de 2016, el entonces gobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, reconoció que existían 13 casos de difteria en un pueblo de ese estado. Entre octubre y noviembre, dos estados más fueron afectados por el virus que tiene más de dos décadas de haber sido erradicado del territorio nacional.

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Urbina expresó que la reaparición de esa enfermedad se debe a que en el estado Bolívar la cifra de cobertura de difteria, con la tercera dosis, era de 57%.

El 24 de septiembre, en una alerta epidemiológica, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) confirmó 34 casos de sarampión en Venezuela, englobando 87% de los pacientes con sarampión en América.

José Félix Oletta, ex ministro de Sanidad y miembro de la Red de Defendamos la Epidemiología Nacional, expresó que es grave que reaparezcan enfermedades que pueden prevenirse con vacunas desde hace más de 80 años.


 

Acciones gubernamentales

Después de 15 meses de haberse notificado el primer brote de difteria en el país, el ministro de Salud, Luis López, implementó el Plan de Vacunación Nacional. Aseguró que se le administraría 10 millones de vacunas a los ciudadanos para combatir la epidemia, siendo prioritarios los estados que han tenido la mayoría de casos (Bolívar, Anzoátegui, Delta Amacuro, Monagas y Sucre).

Entre las vacunas ofrecidas por el Estado, se encuentran: BCG, toxoide tetánico diftérico, trivalente viral, hepatitis B, antipolio y pentavalente, todas de manera gratuita.

Los expertos aseguran que a pesar de que el ministerio ofreció 10 millones de vacunas, no se explica cuantas dosis son administradas por cada vacuna.

El presidente de la Sociedad de Pediatría aseguró que anualmente nacen 600.000 niños, a quienes en el primer mes se le debe colocar las vacunas de la Hepatitis B y de la Tuberculosis, sumando 1.2 millones de vacunas. En el segundo mes se le deben colocar la Rotavirus, Neumococo y la Pentavalente, siendo 1.8 millones de vacunas. Esto nada más representaría 3 millones de vacunas en recién nacidos, tomando en cuenta una sola dosis de las que se deben colocar.

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Los niños son los más afectados

Los primeros años de los bebés son los más críticos, debido a que el sistema inmunológico se encuentra vulnerable. Por esta razón, durante los primeros meses es fundamental que los padres apliquen las vacunas correspondientes a los niños. Actualmente, en el país hay 1 millón y medio de niños que no se encuentran vacunados.

La mortalidad infantil aumentó 30% desde 2015. Entre las causas se encuentran la diarrea y la neumonía, condiciones que pueden ser fácilmente prevenidas con vacunas, según el último boletín epidemiológico (2016).

En todos los países de Latinoamérica debería haber un programa ampliado de inmunizaciones. En el caso de Venezuela, el MPPS debe ofrecer las vacunas como un programa continuo de calidad, con cantidades necesarias y aprobadas por la Organización Mundial de la Salud.

El presidente de la sociedad de pediatría afirmó que en los últimos cuatro años empezó a surgir el problema, hecho que no era tan notorio debido a que los pediatras vacunaban a 30% de la población infantil.

Con la crisis económica y el elevado precio del dólar, el sector privado ha tenido dificultad para importar las vacunas necesarias. Debido a esto, los pediatras han tenido que remitir a pacientes a ambulatorios o centros estatales para el suministro de las dosis.

A raíz de esto, se evidenció la escasez de vacunas en el sector público y, posteriormente, a detectarse la falta de vacunación en los niños. Urbina añadió que el Estado no cuenta con un programa de vacunación adecuado, sino que se van adquiriendo las dosis de acuerdo con las epidemias que van apareciendo.

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Los altos costos de las vacunas

Desde 2010 las vacunas son importadas a través del Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de las Salud, un organismo que otorga descuentos significativos en medicamentos que son comprados por los gobiernos.

Un informe de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida), evidenció que las vacunas que estas empresas venden al público pueden carecer de la certificación exigida por la OMS.

En un recorrido realizado por El Nacional Web, se comprobó que en dispensarios y ambulatorios no se encuentran las vacunas para el rotavirus, la fiebre amarilla ni el neumococo. Además, representantes del Distrito Sanitario 3 aseguraron que desde hace dos años el gobierno no compra estas vacunas, según un reportaje de El Nacional.

Este hecho podría corresponder con la información del último boletín epidemiológico, en el que se afirma que el aumento de mortalidad infantil estuvo relacionado con casos de neumonía, característica del neumococo.

A pesar de este escenario, la presidenta del Colegio de Enfermeros, Ana Rosario Contreras, aseguró que es importante que los padres conozcan la importancia de vacunar a sus hijos, ya que las consecuencias de no inmunizarlos pueden ser mortales.

Contreras expresó que la vacunación es un derecho amparado en el artículo 83 de la Constitución, el cual obliga al Estado a garantizar sin discriminaciones la salud de los venezolanos. En ese sentido, resaltó que el único requisito para vacunarse es la tarjeta de vacunación, desmintiendo la declaración del vicepresidente, Tareck El Aissami, quien declaró en cadena nacional que le sería solicitado el carnet de la patria a las personas que se fueran a vacunar.

De 120 millones a 10 millones

En 2014 se inauguró la Empresa Socialista para la Producción de Medicamentos Biológicos (Espromed Bio) con la promesa de producir 120 millones de dosis de vacunas al año, según afirmó en ese momento Gerardo Briceño, presidente de la empresa.

Tres años después, lo brotes de difteria, malaria y sarampión desmienten los progresos de la empresa estatal, que se supone debería fabricar los antígenos DTP (difteria, el tétanos y la pertussis). El ex ministro aseguró que la empresa no cuenta con los certificados necesarios, por lo que los medicamentos que producen no pueden ser distribuidos para el consumo humano.

Espromed Bio se ha visto en la necesidad de realizar convenios con empresas de otras naciones como India y Cuba para poder distribuir las vacunas necesarias para la población.

En febrero de 2017 el presidente Nicolás Maduro aseguró que reforzaría los acuerdos con la empresa india Doctor Reddy’s para que siga enviando medicamentos a la nación, pero aseguró que el objetivo es que se “empiecen a producir en el país”.


 

Consecuencias regionales

Una epidemia no solo puede representar un problema para el país, sino también puede poner en riesgo a la región, en especial por la alta tasa de migración de venezolanos. La presidenta del Colegio de Enfermeros, Ana Rosario Contreras, aseguró que las epidemias pueden tener como consecuencia el cierre de fronteras, por el riesgo de contagiar a otras poblaciones de estas enfermedades.

José Félix Oletta, miembro de la Red de Defendamos la Epidemiología Nacional, aseguró que países como Colombia y Brasil cuentan con una baja cobertura vacunal, lo que podría acarrear consecuencias muy graves para Venezuela.

Una fuente dentro de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), que pidió mantenerse anónima, aseguró que actualmente se encuentran algunas vacunas en los laboratorios, pero se está priorizando el envío de los medicamentos a las zonas fronterizas del país, al igual que se surten preferiblemente al sector privado.

Los expertos aseguran que las vacunas son medidas preventivas, por lo que eliminar una epidemia va a costar mucho trabajo si la población no cuenta con un esquema completo de vacunas. “Hablamos de una crisis humanitaria cuando un país con sus propios recursos no logra salir de una situación como esta”, sentenció Urbina.