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Embarazadas padecen escasez, altos costos y ruleteo

Morir por falta de oxígeno
13 Noviembre, 2017
Laboratorios sufren los estragos de la crisis
13 Noviembre, 2017
 
Michelle Hurtado @michechf

E ran las 9:00 pm cuando a Carmen García, de 21 años de edad, le empezaron los dolores de parto, cada 20 minutos le daban contracciones. La llevaron de emergencia a la maternidad de Mamporal, municipio Buroz del estado Miranda. Cuando llegó al centro médico, los especialistas detectaron que tenía la tensión arterial alta y le diagnosticaron preeclampsia.

No tenían cómo atenderla y la dejaron en observación hasta las 12:00 am, cuando sus familiares lograron conseguir una ambulancia para trasladarla al hospital general Guarenas- Guatire. Carmen tenía 40 semanas y tres días de embarazo, el parto se le complicaba con esa situación y debían hacerle una cesárea lo más pronto posible.

Llegaron a la 1:30 am a Guatire, le tomaron la tensión en emergencia y confirmaron el diagnóstico anterior: preeclampsia.

 

En el centro hospitalario no había agua, por lo que tuvieron que referirla al Hospital Dr Domingo Luciani, ubicado en El Llanito. En el trajín, esperó desde las 2:00 am hasta las 2:30 am. Cuando llegó la doctora que la iba a atender, ya tenía 3 dilataciones y le mandaron a hacer varios exámenes.

La mamá y el esposo de Carmen tuvieron que recorrer a las 3:00 am varios laboratorios porque en esa sede no estaba habilitado este servicio. Mientras, en la sala de espera, a Carmen le colocaron pitocin para adelantarle los dolores de parto.


En la sexta dilatación rompió fuente, estando en una sala en la que veía a las demás mujeres vomitando, haciendo sus necesidades y algunas dando a luz ahí mismo. Pese a su estado, tuvo que discutir con el personal porque no la atendían; le hicieron el tacto y la llevaron al quirófano.
 

“Ya no podía pujar más y una de las enfermeras tuvo que montarse encima de mí porque ya la cabeza de la bebé estaba prácticamente afuera y si no pujaba más se iba a asfixiar porque ellos no me prestaron atención cuando les dije que estaba naciendo”, relató Carmen.

Al montarse la enfermera salió la niña. Pero no se la querían enseñar y tuvo que insistirles para que se la dejaran ver. Dio a luz a las 10:32 am, pero desde las 4:00 am sus familiares no tenían información sobre la paciente o la bebé

La sacaron del quirófano y la dejaron en un pasillo porque no había habitaciones desocupadas. Ahí mismo le llevaron a la niña para que la amamantara y estuvo varias horas sin agua ni comida. A las 3:00 pm, cuando su familia le llevó comida, le dijeron que la iban a llevar a una habitación.

Solo le dieron acceso a su mamá a las 4:30 pm para que la ayudara a vestir a la recién nacida. Pudo comer y tomar agua a las 5:30 pm, cuando su madre las dejó limpias y vestidas.

A las 7:00 pm llegó la comida del hospital, pero ni a ella ni a otra chica le dieron porque no estaban en la lista. A las 12:00 am pasaron los enfermeros a tomar la tensión y a colocarles tratamiento.

El desayuno: una arepita con queso y jugo de guayaba; se lo llevaron a todas a las 8:00 am. Al mediodía les llevaron pasta con pollo y jugo de melón. A las 2:30 pm les dieron los permisos a las mamás, pero a los bebés le dieron de alta a las 4:00 pm, cuando apareció la pediatra.

Embarazos en crisis

El embarazo debería ser la mejor etapa de la mujer, pero en Venezuela se ha vuelto una travesía quedar embarazada. Desde el inicio la mujer se ve afectada por la escasez de reactivos, que no le permiten realizarse los estudios correspondientes.

La crisis alimentaria no permite que se alimenten correctamente y los niños están naciendo con problemas nutricionales.

 

La situación de las embarazadas se complica cuando no tienen recursos para dar a luz en centros privados, donde un parto cuesta entre Bs 2.800.000 y 4.000.000. En los hospitales, aparte de que son atendidas solo si llegan en trabajo de parto, no cuentan con las condiciones para atender todo tipo de emergencias. Asimismo, una vez que dan a luz se ven afectadas por la escasez de pañales, leche y productos de primera necesidad para los bebés.

Los últimos meses se han difundido imágenes, mediante las redes sociales, en las que se evidencia la precariedad de los centros de atención del país. A muchas venezolanas les ha tocado tener a sus hijos en las sillas de la sala de espera, debido a que los doctores no las trasladan a la sala de parto hasta que no rompen fuente.